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Micro N°1047 Medicamentos en la lactancia

En una nota de la especialista española María Rodríguez Lagoa, publicada en Correo Farmacéutico bajo el título “Medicamentos en la lactancia”, su autora señala que “la mayoría de los medicamentos no están contraindicados en la lactancia materna, así que no suele ser necesario suprimir un tratamiento porque hay alternativas. Por tanto, hay que transmitir tranquilidad porque, en general, es más ventajoso para la salud continuar con la lactancia, buscando los medicamentos más aconsejables en cada caso.

Lo cierto es que las mujeres son cautelosas, preguntan sobre la compatibilidad de seguir un tratamiento y cumplen las indicaciones. "Ante la duda, prefieren soportar los síntomas y no tomar medicación que desconocen si pueden o no tomarla”, comenta Rodríguez Lagoa. Sin embargo, la mayoría de los medicamentos son seguros. Para que un fármaco cause problemas, primero se tiene que absorber y después excretar a través de la leche, lo que sucede con pocos de ellos”.

Pueden entrañar peligro para el recién nacido los medicamentos con grandes cantidades de yodo (povidona yodada tópica, amiodadora, etc.) por la posibilidad de inhibir la función tiroidea del niño. Así, la mayoría de los inmunosupresores antineoplásicos están contraindicados por el riesgo de inmunosupresión del lactante. En tanto que se señalan como menos peligrosos la prednisona, azatioprina, tacrólimus y ciclosporina.

Por su parte, en la lista negra están los isótopos de contraste intravenoso para medicina nuclear por ser perjudiciales para el bebé, por lo que se debe esperar a que la mujer los elimine para reiniciar la lactancia. “Se puede desechar la leche durante ese tiempo sin necesidad de suprimir la lactancia definitivamente”, aconsejan los especialistas, quienes no dejan pasar la ocasión para advertir que no se pueden tomar drogas ni alcohol porque alteran el desarrollo neurológico del pequeño. Y hacen hincapié en una falsa creencia: “Es un mito falso que la cerveza aumente la producción de leche”.

Las vacunas también son medicamentos, pero se pueden administrar todas si están indicadas. No obstante, hay que tener precaución con la inmunización frente a la fiebre amarilla, que se excreta en la leche durante 15 días y puede transmitir el virus vivo al bebé, y con la posible reacción, como la aparición de vesículas en la piel causada por la vacuna de la varicela.

Y para tranquilizar, la experta señala que los medicamentos habituales son compatibles con la lactancia. Así, hacen referencia al paracetamol, el ibuprofeno, la mayoría de los antibióticos, la hormona tiroidea, los anticonceptivos sin estrógenos, los anticoagulantes, muchos antihistamínicos de segunda generación, algunos antihipertensivos y diuréticos y los fármacos para el asma (excepto la teofilina, que produce insomnio e irritabilidad en el niño).

En estas tareas de información es fundamental la labor del farmacéutico, ya que muchos medicamentos no necesitan prescripción.