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Micro N°1062 Caminar en la salud y en la enfermedad

La Organización Mundial de la Salud recomienda caminar 10.000 pasos al día, por sus innumerables beneficios para la salud. Ayuda a prevenir enfermedades cardiovasculares y metabólicas como el infarto de miocardio, la cardiopatía isquémica, la diabetes, el colesterol, la hipertensión y la obesidad. También reduce el riesgo de osteoporosis, depresión, demencia, cáncer de mama y colon y prevenir las caídas.

Cuando una enfermedad está establecida, caminar puede ser una herramienta terapéutica eficaz frente a trastornos cardiometabólicos, enfermedad pulmonar crónica (EPOC), estreñimiento, obesidad, osteoporosis, artrosis e insomnio. Miguel del Valle, catedrático de la Escuela de Medicina del Deporte de la Universidad de Oviedo, España, coincide en que “es la mejor medicina contra el envejecimiento y la dependencia”.

En tanto que, Amelia Carro, coordinadora del Grupo de Cardiología del Deporte de la Sociedad Española de Cardiología, explica que los beneficios son mayores en personas prehipertensas. La reducción de cifras tensionales se asocia con menos riesgo de desarrollar enfermedad arterial coronaria e ictus. Caminar contribuye a la pérdida de peso inicial sin comprometer la salud osteoarticular y favorece el mantenimiento del peso.

Carro apunta que caminar a intensidad moderada entre 150 y 300 minutos a la semana puede prevenir el desarrollo de diabetes entre un 25 y un 35 por ciento. Para obtener los máximos beneficios hay que adaptar las pautas del ejercicio a las condiciones físicas del individuo, su edad y los efectos que se quieran conseguir. 45 minutos a intensidad alta cuatro días a la semana y con un objetivo temporal mínimo de 150 a la semana.

Caminar en lugar de correr, tiene a su favor que no implica una sobrecarga tan acusada de las articulaciones, tampoco se asocia a tantas lesiones (1 al 5 por ciento, frente al 30 por ciento del running) y no es tan exigente desde el punto de vista técnico. La contrapartida, es que la actividad muscular es menor y tampoco se consume tanta energía, ni eleva la frecuencia cardiaca ni la vasodilatación al mismo nivel.