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Micro N°1130 Día Mundial de la Tuberculosis

El 24 de marzo se celebra el Día Mundial de la Tuberculosis. Ese día —en 1882— el médico y microbiólogo alemán Robert Koch presentó su hallazgo ante la Sociedad Fisiológica de Berlín, se trataba del descubrimiento de la bacteria responsable de esta enfermedad, a la que denominó mycobacterium tuberculosis.

La tuberculosis es una enfermedad contagiosa producida por el mencionado bacilo, que se transmite a través del aire. Su principal característica consiste en la aparición de una especie de nódulos en los tejidos atacados por este microorganismo. Es una patología muy grave que daña rápidamente cualquier órgano, principalmente los pulmones, provocando síntomas tales como tos (en muchos casos con presencia de sangre) y una notable disminución de peso.

La tuberculosis es una epidemia que no tiene fronteras. Aún hay muchas personas en el mundo que contraen esta enfermedad que, en muchas ocasiones, no se diagnostica correctamente. Cada día mueren más de 4.000 personas a causa de la tuberculosis y aproximadamente 30.000 personas contraen esta enfermedad. Estos datos convierten a la tuberculosis en la enfermedad infecciosa más letal a nivel mundial.

Esta dolencia se ensaña especialmente con los habitantes de los países donde no se respetan la dignidad y los derechos humanos; es por ello que deben centrarse los esfuerzos en la eliminación de todos los obstáculos que dificultan el acceso a la atención médica del conjunto de la población.En setiembre de 2018 se celebró una Reunión de Alto Nivel de las Naciones Unidas sobre la Tuberculosis, en la que se asumió el compromiso de poner fin a esta enfermedad.

La Organización Mundial de la Salud, para este Día Mundial de la Tuberculosis, resalta la necesidad de que los países y los gobernantes actúen sin dilación y hagan cumplir los compromisos adquiridos, tales como:

Ø Prevención y acceso al tratamiento.

Ø Garantizar una financiación adecuada para la investigación.

Ø Poner fin a la discriminación por esta enfermedad y a la estigmatización que sufren los enfermos.

Uno de los objetivos de esta organización, dependiente de las Naciones Unidas, es ponerle fin a esta epidemia global a través de la detección oportuna y su debido tratamiento. Millones de personas en todo el mundo, hoy están contagiadas de tuberculosis y no tienen acceso al tratamiento. De ahí la necesidad de educar a la población sobre el tema, además de buscar la ayuda y cooperación de los gobiernos, para que a través de los organismos encargados de la salud pública y privada se generen los programas e ingresos, que serán destinados para atacar este mal.

Finalmente, es muy importante señalar que —lamentablemente— la pandemia de COVID-19 ha retrasado los planes y el progreso de este objetivo de terminar con la tuberculosis.